Escritos sobre Energías y Misterios

LA SABIDURIA DE LA KABALAH

La palabra Kabaláh, del hebreo antiguo, tradición recibida, es la enseñanza oral, la transmisión directa y vivencial de una sabiduría espiritual milenaria.
La Kabaláh puede presentarse de muchas formas variadas: en un libro sagrado, en una meditación o aparecer como un guía espiritual; también en una danza mística, en altos estudios místicos filosóficos o en un diálogo sencillo con Dios.
Los temas principales de la Kabaláh son: la Sanación espiritual, la meditación, el desarrollo de la Intuición y la Profecía, el Más Allá, la Redención, los Ciclos Cósmicos, la Divina Providencia, la ética y el amor, la reencarnación, el aura y demás temas relacionados con la vida de cada día como la Sexualidad, la Alimentación y la Purificación. Las grandes enseñanzas se basan en los 4 Mundos (Olamot) o dimensiones de la realidad y de la percepción, el Árbol de la Vida o las 10 Sefirot y las 22 letras del alfabeto hebreo kabalista.
La Kabaláh es un conocimiento ancestral, cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos, y que subyace debajo de los senderos más respetados de la historia de la humanidad, guarda en su en su carácter misterioso y a la vez extremadamente provechoso para el alma humana, un vasto mundo de enseñanzas. La Kabaláh da las respuestas que nuestro futuro necesita, acercando enseñanzas que rescatan principios tan antiguos como el ser humano como el alma del mundo.
Antiguamente, reinaba una era donde el aprendizaje de la Kabaláh era solo de carácter secreto.
Pero hoy en día tras la emergencia existencial del ser humano se generó la fuerza motivadora del retorno de las grandes escuelas del saber.
Grandes maestros declararon que, a partir de estas generaciones, los hombres, las mujeres y los niños de todas las naciones podrán aprender la Kabaláh. Llegó el momento en que las almas podrán reconocer la verdadera realidad.

Estamos entrando en una Nueva Era. Es el principio de la liberación. Ya que espiritualidad es libertad.
Estamos saliendo de una era donde se valoró el sufrimiento y hasta el fracaso, haciendo de esto categorías espirituales. Pero ahora estamos descubriendo que se puede servir a Dios con alegría. La espiritualidad es también alegría.
Hemos sido muy mentales, racionales, desconfiados, habríamos la cabeza pero no el corazón. Estábamos cerrados.
Una Nueva Era es el aprendizaje de una Nueva Espiritualidad, integrada a la vida, no dogmática, más bien dinámica, flexible, alegre y libre, como una danza.
Una espiritualidad que celebre la vida, en todas sus facetas.
La Kabaláh relegada por siglos a marcos herméticos tanto judíos como cristianos, hoy se abre para ser realidad cotidiana ¿Escucha la melodía?.

ESPIRITUALIDAD URBANA y MISTICISMO LAICO
El kabalista no es un místico en el sentido monástico, que está permanentemente en vida contemplativa. El kabalista es un tipo de místico distinto. Es un místico de la ciudad, urbano, de los bosques, de la gente sencilla también. Es un místico laico que cree que hay que vivir en comunidad aunque sea un revolucionario, porque allí donde hay un kabalista hay muchas cosas que suceden, porque él está preparado para abrir puertas y abrir puertas es una forma también de dejar otras viejas puertas atrás. En la Kabaláh se conjuga tradición y renovación al mismo tiempo.
Al pertenecer a la comunidad hay ciertos riesgos y ciertas ventajas. Los riesgos son que la comunidad se agrupa para salvar el terror de estar a solas con uno mismo y esta aglomeración de personas que se producen en las grandes urbes distraen, en gran medida, el sentido profundo de la vida. Pero la ventaja es que el místico urbano debe confrontar su experiencia espiritual con el mundo permanentemente y de esta manera ella se torna "real".
Solo desde dentro se puede ayudar a las personas. Como dijo Hilell el sabio: "si alguien está en el fondo del barro, no dudes en embarrarte para sacarlo". En este sentido la grandeza de la Kabaláh es descender e integrar.

NUEVA KABALÁH
El objetivo de una nueva Kabaláh es estar en contacto inmediato con todas las tradiciones místicas, no con una pretensión determinada sino para aprender a hacer el camino interior al que invitan todos los grandes maestros de Occidente; un camino de integración a partir de la presencia y el sentir silencioso y no solo de ideas. En el contexto de las sociedades laicas que estructuran el pensar y el sentir en unas tramas económicas, culturales y de comunicación, y en las que confluyen todas las tradiciones culturales y religiosas de la historia humana.
El valor de lo sagrado se expresa siempre en las culturas vigentes. Cada cultura es un recipiente diferente. Hay tantos recipientes o vasijas religiosas como culturas.
El agua sagrada o contenido es siempre el mismo aunque llene vasijas diferentes. El agua no tiene forma, la forma es el recipiente. No es posible el acceso al agua prescindiendo del recipiente; sin embargo, el agua no es el recipiente.
Hay que aprender a distinguir sin separar el contenido de las formas. Sólo una cultura verdaderamente viva es vasija que puede contener y recoger el agua viva del sentido; cuando la cultura ya no puede ser vasija, anuncia su decadencia.
La religión es parte de ese sistema. Hay que abandonar la manera de vivir el camino interior solo ligado a las formas propias de las sociedades estáticas. Esas formas deben ser revisadas porque son un obstáculo para las nuevas condiciones de vida pues bloquean el cambio, exigen exclusivismo y excluyen.
El nuevo contexto cultural propio de las sociedades dinámicas no es de creencias, porque las creencias fijan, sino de supuestos que son postulados, hipótesis, diseños, proyectos.
Las huellas que los maestros dejan en el océano de la existencia, son sutiles y sin forma, son como si no fueran.
La vía es el camino de la iniciativa y de la libertad.

¿QUÉ ES SER UN KABALISTA EN EL MUNDO MODERNO?
Es privilegiar el sentido y no solo el estilo de vida.
Nuestra cultura a olvidado el sentido de la vida. Desde la Revolución Industrial nuestra era ha fomentado los valores de la competitividad, el exitismo y el mercantilismo, como la base de la realización humana.
¿Pero el sentido dónde está? ¿Y cómo encontrarlo, si nuestro saber está fragmentado y separado de lo real?.
La Kabaláh en este sentido devuelve la unidad perdida y el sentido de ser en el mundo.

Autor: Ione Szalay
Revista Crecimiento Interior Nº 73, Año 8, Junio del 2001






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