AROMATERAPIA
Aceite esencial de Pino
(pinus mugus)
La especie pinus mugus es originaria de los alpes Europeos, en especial el Norte de Italia y el sur de Alemania. Si bien pertenece a la familia de las coníferas, se trata de un arbusto, primo de los altos árboles cuyo conocido aceite se utiliza desde la antigüedad.
Este arbusto de retorcidas ramas crece por encima de los 1000 metros de altura, donde las condiciones climáticas no son favorables. Sin embargo, la capacidad de supervivencia de esta especie en condiciones tan difíciles, le dan al aceite una igualmente fuerte propiedad protectora. Las matas cerradas que forman entre sí, recuerdan el bosque que encerraba al castillo de la Bella Durmiente, tan difícil se hace atravesarlas, de modo que su recolección es bastante complicada. Pero en realidad la función de tan intrincadas matas es la de proteger las laderas de los montes de la erosión del viento, de modo que el agua pueda penetrar en las capas más profundas en vez de rodar al valle con facilidad.
No es fácil encontrar el Pinus mugus en nuestro país, pero quien desee conocerlo podrá hacer una visita al jardín botánico de Buenos Aires, en el área de plantas aromáticas.
El aceite se obtiene por destilación mediante arrastre por vapor de las agujas y de las puntas enteras de las ramitas nuevas. No es difícil imaginar por tanto que aunque de color transparente, se trata de un aceite muy fuerte, y por ello es sumamente importante utilizarlo diluido en proporciones pequeñas para mezclas de masaje o en su uso como único aceite, a fin de evitar la irritación de la piel.
El Pino es ideal para aquellas personas que viven condicionadas por su pasado. Si las experiencias fueron negativas, se recriminan por no haber podido mejorarlas, pero si estas fueron positivas, siempre creen que podrían haber sido mejores. De este modo, dicho tipo de individuos siempre se encuentra insatisfecho, con razones para autocastigarse, para encontrar que son culpables de todo lo que sucede a su alrededor, mientras van gastando su energía vital.
El aceite esencial de Pino utilizado en un aromatizador ayuda la mejor aceptación de sí mismo, a tomar consciencia de la necesidad de autogratificación para evitar tener en cuenta solo aquello en lo que nos equivocamos. Cuando empezamos a abandonar ese condicionamiento que nos provoca la culpa es cuando realmente nos respetamos a nosotros mismos. Comenzamos a ver que somos parte del Universo y que cada experiencia negativa no es un fracaso sino un aprendizaje que nos toca capitalizar, absorber como la tierra con el agua. Así este aceite ayuda a recuperar las fuerzas, la constancia y la motivación para alcanzar objetivos positivos. Al haber continuidad en los logros se recupera la sensación de seguridad, mejorando por ende la autoestima.
En lo que al aspecto físico se refiere, el aceite de Pino en el aromatizador limpia el aire de microbios impidiendo el contagio de enfermedades, en especial aquellas relacionadas con el aparato respiratorio. Su aroma fuerte y balsámico nos recuerda uno de los árboles con más energía sobre la faz de la tierra. Por ello las meditaciones con este aceite recuperan nuestra vitalidad: aplicado en mezclas para masaje, es indicado para vigorizar el cuerpo, la mente y el sistema nervioso cuando el agotamiento en cualquiera de esas áreas ha minado las energías y se manifiesta como debilidad general: falta de fuerza física, sistema nervioso alterado que nos hace sentir fuera de centro, imposibilidad de concentrarnos, dispersión mental.
Veamos ahora cómo actúa el aceite de Pino en relación a la inseguridad. Los miedos, su causa básica, bloquean los meridianos de riñón y vejiga, afectando las vías urinarias (cistits, retención de líquidos o infecciones). Por otra parte, el exceso de responsabilidad con respecto a las propias acciones, puede acarrear dolores en el nervio ciático o en la columna vertebral por la sobrecarga de exigencias que infligimos nuestro cuerpo, como así también dolor de estómago, resfriados o gripe, (por la furia contra nosotros mismos), hemorragias nasales o menstruales, fiebres o sinusitis, pero también endurecimiento de los músculos al punto de producir dolor. Para ello el aceite de Pino tiene efectos reguladores sobre los mencionados meridianos, como también sobre el vaso gobernador, responsable de controlar la energía física y de actuar sobre el sistema nervioso central.
De este modo el Pino ayuda a normalizar cualquiera de estos síntomas desde los vapores emanados desde el aromatizador, los masajes, y también en inhalaciones para la tos, la congestión de las mucosas nasales y el catarro, ayudando a liberar o a prevenir dichos síntomas. En muchos países de Europa se utiliza dentro de los programas curativos del reuma en saunas o baños de inmersión. En éste último caso también posee un efecto estimulante y purificante cuando se vierten unas gotas al agua de la bañera.
Un último secretito: mezclado con aceite de limón, y aplicado como sauna facial, es limpiador, purificante y estimula la piel brindando una refrescante sensación de suavidad y limpieza. Vale la pena la experiencia.