VELAS FLOTANTES

Continuando con nuestra clase mensual de elaboración de velas artesanales, les indicaré algunas pautas básicas para crear diferentes modelos y salirnos un poco de lo tradicional.
Comenzaremos con las velas flotantes. Estas velas se colocan sobre agua en un recipiente preferentemente de vidrio, si se encuentran bien elaboradas no solamente deben flotar sino que también permanecer encendidas toda la noche. El efecto sedante y armónico del agua y el reflejo de la luz de la vela que en ella produce, resulta en una experiencia de la cual nadie debería privarse por motivos económicos. A su vez, si a la preparación de nuestras velas flotantes se le incorpora unas gotas de un aceite relajante, como puede ser la lavanda, el efecto se potencia.
Con el objetivo de preparar estas velas necesitaremos:
- Parafina sólida.
- Colorante.
- Esencia para velas.
- Moldes metálicos para velas flotantes.
- Pabilo.
- Ojalillos.
- Clavos.
Ya habíamos mencionado que la parafina debe comprarse en una artística o casa especializada en manualidades puesto que no es la misma que se vende en las ferreterías. Su valor oscila entre los 4 a los 6 pesos argentinos por kilo, pero la ventaja en este caso es que con un kilo podremos crear muchísimas.
Los moldes metálicos pueden conseguirse más económicos en una casa de repostería o cotillón, puesto que son los típicos moldes para realizar tarteletas.
Derretiremos entonces la Parafina a baño maría y luego incorporaremos el colorante y el aceite elegido. Tengamos en cuenta que si lo que se desea elaborar es una vela que colabore con nuestra relajación, los colores ideales son el rosa, verde claro, blanco, lila y colores tranquilos como los pasteles.
Volcaremos con mucho cuidado la parafina derretida en cada uno de los moldes y esperaremos hasta que se forme una película de diferente tonalidad en su superficie. En ese momento colocaremos un clavo en el centro para preparar el agujero por donde atravesaremos el pabilo, es decir, la mecha que encenderá la vela. El clavo debe permanecer derecho mientras esperamos a que la parafina se enfríe. Recomiendo no acelerar el proceso colocando el molde en la heladera, puesto que corremos el riesgo de que la parafina se quiebre. Una vez fría, desmoldamos y sacamos el clavo. En el orificio que nos queda atravesamos el pabilo y le colocamos un ojalillo en la parte posterior. El ojalillo evitará que ingrese agua en la vela y que por lo tanto se apague.
La vela durará encendida toda la noche, siempre que la mantengamos dentro del frasco con agua, si la encendemos fuera del mismo se consumirá rápidamente.
Elaborar velas flotantes es una manera muy divertida de reciclar la parafina de las velas que nos han salido defectuosas. Simplemente corte la parafina en pedacitos muy pequeños e incorpore los mismos en el molde antes de volcar la parafina. Otra modalidad es rallando la parafina con un rallador que por supuesto no dedicaremos luego a su utilización en la cocina.


Autora: Marina Gimena Deon.