Decíamos en el número anterior que la energía negativa, a la que llamamos corpúsculos, llega con nosotros a nuestro hogar y que es fundamental quitarla lo antes posible para que no se "instale" en nuestro hogar.
Habíamos aconsejado sacarse los zapatos, sacarse la ropa de calle, darse un baño, cambiarse de ropa y poner buena música. También habíamos prometido continuar con las explicaciones pertinentes. Aquí van:
Darse un baño
Las personas saben, en forma intuitiva, que un buen baño quita la mala onda que traemos de la calle. ¿Qué tipo de baño tomar? : algunos prefieren un cálido baño de inmersión con sales, otros una ducha. Sin duda cada cual tiene sus ventajas.
Nosotros vamos a detenernos en el tema de darse una ducha. Ésta elimina los corpúsculos más simples, pero si queremos eliminar corpúsculos más densos, tendremos que complementar esta ducha con un jabón especial destinado a tal fin.
Ropa limpia
Una vez tomada la ducha, nos pondremos ropa limpia. Cuando decimos ropa limpia no nos referimos solamente a la limpieza visible, sino a la energética. Podría darse el caso que cierta ropa estuviese limpia, pero que esté pegoteada de corpúsculos negativos originada por una discusión muy intensa. Por tal motivo nos pondremos una ropa que no haya estado en contacto con gente negativa o lugares negativos.
Música
Recomendamos escuchar música armoniosa, tipo New age, música celta, cantos gregorianos, o música clásica. En especial, por la calidad de la frecuencia energética, recomendamos la música de Bethoven y de Wagner.
Con esto hemos completado una secuencia respecto a nuestra limpieza energética, para integrarnos a nuestro hogar.
Pero, dicen que siempre hay un pero. Decía pero, ¿Nuestro hogar está limpio de corpúsculos? ¿y su hubo una fuerte discusión en nuestra casa?, ¿y si sentimos que algo no anda bien?, ¿ésto no nos ensuciará en pocos minutos, destruyendo el trabajo realizado?.
Realmente estas preguntas son muy interesantes, y las respuestas las tendremos en la próxima revista. Mientras tanto, a disfrutar de un buen baño al llegar a casa, de ponernos esa ropa hogareña que nos hace sentir tan cómodos, y de escuchar esa música especial que eleva nuestra alma.
Revista Crecimiento Interior Nº 67, Año 7, Noviembre del 2000
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