Escritos sobre Terapias Florales

Las Flores de Bach
Olive

(Olivo)

El olivo, un árbol terriblemente longevo (se conocen especies de un milenio de antigüedad), de increíble fuerza vital aún cuando crece en tierras áridas, puede hacer renacer los brotes dormidos de su tronco, después de muchos años de parecer muerto.
La rama del olivo ha sido a través de los tiempos, el símbolo de la superación de los sufrimientos. Del mismo modo, la esencia que se obtiene de sus flores, se relaciona con estados de agotamiento extremo debido a una enfermedad, o a situaciones estresantes como un examen, o una pérdida afectiva. En ocasiones incluso algo tan placentero como un viaje prolongado puede causar un stress positivo y agotar nuestras energías dejándonos exhaustos. Los miedos son otra de las causas que pueden llegar a terminar con nuestras reservas de energía.
En el caso de las personas que llevan un tipo de vida muy intensa, que no tienen tiempo para descansar ni de divertirse, llegan a un punto en que se sienten que ya no pueden continuar, que han llegado al límite de la resistencia y son incapaces de nada más. No se trata de una sensación de cansancio que puede superarse como en el caso de Hornbeam, sino que la energía vital se ha dispersado totalmente y sólo queda como una herida. En dichos casos, Olive se encargará de regenerar la fuente de energía vital allí donde haya desaparecido, restaurando el equilibrio. Al mismo tiempo, nos ayuda a mantener una reserva para usarla cuando la necesitamos.
Siendo que las Flores de Bach son básicamente un método preventivo, sería muy conveniente tomar dos gotas de Olive en medio vaso de agua, en las ocasiones en que uno debe enfrentar una situación agotadora como un examen, un trabajo urgente a entregar, una actividad física o mental prolongada o una jornada de trabajo en la cual uno comprometa sus energías, antes que estas se agoten totalmente.

...mientras nuestra Alma y nuestras personalidades estén en buena armonía, todo es paz y alegría, felicidad y salud. Cuando nuestras personalidades se desvían del camino trazado por el Alma, o bien por nuestros deseos mundanos o por la persuasión de otros, surge el conflicto. Ese conflicto es la raíz, causa de enfermedad o de infelicidad. No importa cual sea nuestro trabajo en el mundo -limpiabotas o monarca, terrateniente o campesino, rico o pobre-, mientras hagamos ese trabajo particular según los dictados del alma todo está bien; y podemos descansar seguros de que cualquiera sea la posición en que nos encontremos, arriba o abajo, contiene esta posición las lecciones y experiencias necesarias para ese momento de nuestra evolución, y nos proporciona las mayores ventajas para el desarrollo de nuestro ser.

Edward Bach

Autores: Staff de la Revista Crecimiento Interior.
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Revista Crecimiento Interior Nº 49, Año 5, Noviembre de 1998







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